Family is forever.

La casa ardía en llamas, el pequeño Lucas miraba el fuego mientras sentía como su madre le daba un cariñoso apretón en la mano.

— Bueno cariño, piensalo. Podría ser mucho peor.—

Carmela, su tía que estaba arrodillada frente a la casa en llamas, giró la cabeza como un búho y con una mirada que Lucas sólo supo identificar como de horror.

— ¿Que acabas de decir, Azucena? ¿Peor? ¡¿Como podria ser esto peor?! — Los ojos de Carmela parecían desorbitados, rojos e hinchados a causa del humo y de tanto llorar. — ¡Tu marido le prendió fuego a nuestra casa!

Lucas miró con confusión a su tía. — Pero Tita Cami ... mi mami fue la que prendió las cortinas.— Lucas tiró de la mano de su madre. — ¿Verdad que si, mami?
— Asi es, mi amor.— le contestó su madre sonriéndole. Carmela miraba la escena con incredulidad.

—¿Tú ... tú hiciste ... esto?— Carmela se levantó tambaleante y señaló la casa, el rostro de Azucena se endureció ante la mirada de su hermana y asintió.— ¡Podrías habernos matado! ¿En qué estabas pensando?
Azucena miro a la casa y guardó silencio. — Pensé en todas las veces que nos hicieron callarnos, cuando algo malo nos pasaba. Pensé en como esa vez que te golpearon los muchachos del instituto hasta que los golpes ya no eran golpes y eran algo peor, nadie hizo nada y dijeron que era normal. Pensé en todas las veces que Luis me golpeo y en como ayer en la noche lo encontré en el cuarto de Ana, tu hija, a medio vestir. Pensé en que solo tenia una opcion antes de que se despertaran el y su hermana para decir la misma cantaleta de que todo esto es normal y que yo estoy loca.— Cogió a Lucas y caminando con paso decidido se dirigió a la camioneta que estaba cargada con varias maletas. Carmela miro a Ana y de regreso a su hermana. ¿Acaso ella no habría hecho lo mismo si se hubiera tratado de su difunto marido Matías y hubiera sido Lucas el niño en cuestión?
Tomó la mano de Ana y se dirigieron hacia la camioneta que las esperaba. Si, si lo habría hecho o incluso lo habría matado con sus propias manos.
Subiendose a la camioneta miro a Azucena y le dedicó un ligero asentimiento con la cabeza. Esta solo la miro y sonrió como si nada. Azucena había cometido muchas locuras en su vida, pero esta era sin lugar a duda la más grande y justificada de todas. Pero estas son las cosas que haces por amor, las cosas que haces por la familia.

Porque la familia es para siempre.

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