La casa ardía en llamas, el pequeño Lucas miraba el fuego mientras sentía como su madre le daba un cariñoso apretón en la mano. — Bueno cariño, piensalo. Podría ser mucho peor.— Carmela, su tía que estaba arrodillada frente a la casa en llamas, giró la cabeza como un búho y con una mirada que Lucas sólo supo identificar como de horror. — ¿Que acabas de decir, Azucena? ¿Peor? ¡¿Como podria ser esto peor?! — Los ojos de Carmela parecían desorbitados, rojos e hinchados a causa del humo y de tanto llorar. — ¡Tu marido le prendió fuego a nuestra casa! Lucas miró con confusión a su tía. — Pero Tita Cami ... mi mami fue la que prendió las cortinas.— Lucas tiró de la mano de su madre. — ¿Verdad que si, mami? — Asi es, mi amor.— le contestó su madre sonriéndole. Carmela miraba la escena con incredulidad. —¿Tú ... tú hiciste ... esto?— Carmela se levantó tambaleante y señaló la casa, el rostro de Azucena se endureció ante la mirada de su hermana y asintió.— ¡Podrías habernos ma...
It was a lovely story. I enjoyed it.
ReplyDeleteBut the thing is, I grew up near a graveyard, and I don't think anything special about it.
It was just another place to play.
There's just headstones, people mourning and occasional tourists. Nothing more.
No ghosts , no mysterious caretakers, no ghouls.
Just very sad people wandering across vast uneven fields filled with white crosses.
http://youtu.be/kP5tVrf05gs
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